Si alguna vez te has preguntado cómo se levantan paredes interiores sin usar ni un solo ladrillo, la respuesta está en el tabique de pladur. Olvídate del cemento y el polvo; piensa en una especie de "sándwich" inteligente formado por dos placas de yeso laminado que envuelven una estructura metálica ligera. Este método, conocido como construcción en seco, ha cambiado las reglas del juego en el mundo de las reformas por su rapidez, limpieza y versatilidad.

El sistema que define las reformas modernas

Detalle de la construcción de un tabique de pladur, con estructura metálica, nivel y cinta métrica para un montaje preciso.

Hablar de tabiques de pladur es hablar de una solución que, en muchísimos casos, ha dejado atrás a los métodos de toda la vida. En lugar de apilar ladrillos uno a uno —un trabajo lento que lo deja todo perdido—, con el pladur creamos divisiones de una forma mucho más ágil y sistemática. El resultado es una pared impecable, con una superficie totalmente lisa que está lista para pintar en un tiempo récord.

El secreto de su éxito está en la simplicidad y la eficiencia. El "esqueleto" interior, hecho de perfiles de acero galvanizado, es sorprendentemente ligero pero muy firme. A ambos lados de esta estructura atornillamos las placas de yeso, creando una cámara de aire en el centro que es, en realidad, una de sus mayores virtudes.

Más que una simple pared

Esa cámara de aire no es un hueco sin más, es un espacio clave que nos permite hacer maravillas. Por ejemplo:

  • Esconder todas las instalaciones: Todos los cables eléctricos, las tuberías de fontanería o los conductos del aire acondicionado pasan por su interior. Quedan perfectamente ocultos, pero siguen siendo accesibles si en un futuro hay que hacer alguna modificación.
  • Añadir aislamiento a medida: Podemos rellenar ese hueco con materiales como lana de roca o fibra de vidrio. Con este simple gesto, mejoramos radicalmente el aislamiento térmico y acústico, algo que se nota, y mucho, en el confort del día a día.

La flexibilidad de este sistema es tal que se ha convertido en la opción número uno para redistribuir espacios. En un mercado inmobiliario como el español, donde la vivienda escasea, el pladur se ha disparado. Hemos visto casos de propietarios que dividen pisos enteros para crear más estancias, llegando a transformar viviendas de 78 metros cuadrados en varias unidades. Este fenómeno demuestra por qué el pladur se ha impuesto como la alternativa más práctica y eficaz al ladrillo, una realidad que en Arqpro vemos cada día en nuestros proyectos de Barcelona.

Un tabique de pladur no es solo una pared, es un sistema inteligente. Te da una superficie perfecta por fuera y un espacio funcional por dentro, permitiéndote crear divisiones a medida con un rendimiento acústico y térmico muy superior.

La clave está en la instalación profesional

Aunque montar un tabique de pladur pueda parecer sencillo a primera vista, la calidad del resultado final depende al 100% de que lo haga un profesional. Un buen instalador se asegura de que la estructura metálica esté perfectamente nivelada y sea sólida, de que las juntas entre placas queden completamente invisibles y de que todo el conjunto cumpla con la normativa vigente.

Si quieres entender mejor lo que implica, te recomiendo que le eches un vistazo a nuestro artículo sobre el proceso de instalación de estructuras metálicas para pladur. Verás por qué cada paso, desde el replanteo inicial hasta el encintado de las juntas, es fundamental para que tu reforma quede impecable y dure años.

Cómo elegir el tipo de pladur adecuado para cada espacio

Cuatro paneles de construcción de colores (blanco, verde, rosa, gris) apoyados en una pared.

Pensar que todo el pladur es igual es un error común. La realidad es que un tabique de pladur no es un producto único, sino una familia de soluciones especializadas. Cada tipo de placa tiene, por así decirlo, un "superpoder" distinto, pensado para resolver un reto concreto en tu reforma.

Saber elegir el material correcto es lo que marca la diferencia entre un resultado simplemente aceptable y uno excepcional. Esta decisión no es trivial, ya que influye directamente en la durabilidad, el confort y la seguridad de tus nuevos espacios. No se puede usar la misma placa para levantar una pared en un salón que para el tabique de un baño o para proteger una zona cercana a una chimenea.

Vamos a ver las placas más habituales para que sepas exactamente cuál necesitas en cada rincón de tu proyecto.

La placa estándar: el todoterreno de tu reforma

La placa más común y versátil es la de tipo N (Normal). La reconocerás fácilmente por el color blanco o gris claro de su cartón. Es el material de referencia para la gran mayoría de divisiones interiores que no están expuestas a condiciones de humedad o fuego.

Es la opción perfecta para:

  • Crear nuevos dormitorios o un despacho en casa.
  • Separar ambientes, como el salón del pasillo.
  • Construir vestidores o trasteros interiores.

Aunque sea la versión estándar, sus prestaciones son excelentes. Cuando se monta un tabique con su correspondiente aislamiento interior (como lana de roca), se consigue una pared robusta y con un aislamiento acústico muy superior al de un muro de ladrillo tradicional de un grosor similar. Si quieres entender mejor cómo se levantan estas estructuras, echa un vistazo a nuestro artículo sobre el proceso de reforma y construcción con pladur.

Placas especiales para necesidades específicas

Ahora bien, cuando las condiciones se complican, entran en juego las placas con tratamientos especiales. Cada una tiene un color distintivo que ayuda a identificarla a simple vista en la obra, una especie de código visual para los profesionales.

  • Placa hidrófuga (WA) de color verde: El secreto está en su núcleo de yeso, que lleva aditivos de silicona para repeler la humedad y evitar que el agua se filtre. Es la elección obligatoria para zonas húmedas: baños, cocinas, aseos o cuartos de la lavadora. Su uso previene la aparición de moho y el deterioro del tabique por la condensación.

  • Placa ignífuga (F) de color rosa: Esta placa es una auténtica barrera contra el fuego. Su alma de yeso está reforzada con fibra de vidrio y otros compuestos que aumentan drásticamente su resistencia a las llamas. Es fundamental para revestir chimeneas, proteger estructuras metálicas o levantar paredes en cuartos de calderas, es decir, en cualquier lugar donde la normativa exija una protección contra incendios específica.

  • Placa acústica (FON) de color azul: Si lo que buscas es silencio y confort, esta es tu placa. Su núcleo es más denso y tiene una estructura que absorbe y disipa las ondas sonoras con una eficacia muy superior a la estándar. Es la solución ideal para aislar un dormitorio del jaleo del salón, montar una pequeña sala de cine en casa o garantizar la privacidad en una oficina.

A continuación, te dejamos una tabla comparativa para que veas de un vistazo qué placa se adapta mejor a tus necesidades.

Comparativa de placas de pladur para tu proyecto

Esta tabla resume las características, aplicaciones comunes y beneficios de los principales tipos de placas para ayudarte a elegir la más adecuada para tu reforma.

Tipo de Placa (Color Distintivo) Característica Principal Uso Recomendado en Reformas Beneficio Clave
Estándar N (Blanco/Gris) Versatilidad y uso general Divisiones interiores en zonas secas (salones, dormitorios, pasillos). Solución económica y eficaz para la mayoría de situaciones.
Hidrófuga WA (Verde) Resistencia a la humedad Tabiques y trasdosados en baños, cocinas y lavaderos. Evita el moho y el deterioro por condensación.
Ignífuga F (Rosa) Alta resistencia al fuego Revestimiento de chimeneas, cuartos de calderas, garajes. Proporciona seguridad y cumple con la normativa antiincendios.
Acústica FON (Azul) Aislamiento sonoro superior Paredes entre dormitorios, salas de home cinema, oficinas. Reduce la transmisión de ruido para un mayor confort.

Como ves, cada color responde a una necesidad específica. Conocerlas es el primer paso para acertar en tu proyecto.

La verdadera magia del pladur reside en la combinación. Un buen profesional no se limita a un solo tipo de placa; mezcla materiales, aislantes y grosores de perfiles para crear un "tabique a la carta" que resuelva exactamente tus necesidades de aislamiento, resistencia y seguridad.

Combinar placas: la solución inteligente para un rendimiento superior

En muchos proyectos, la solución más eficaz no es usar un único tipo de placa, sino combinarlas de forma estratégica.

Imagina el tabique que separa un baño de un dormitorio. Lo más inteligente es instalar una placa hidrófuga (verde) en la cara que da al baño y una placa acústica (azul) en la que da al dormitorio. ¿El resultado? Una doble protección en una única pared: por un lado, resiste la humedad y, por el otro, aísla del ruido.

Esta versatilidad es una de las grandes ventajas del sistema, ya que permite optimizar al máximo el rendimiento de cada división, adaptándola a lo que realmente necesita cada espacio. Un instalador cualificado sabrá asesorarte sobre la combinación más inteligente y eficiente para tu reforma.

Pladur o ladrillo: la comparativa definitiva para tu reforma

Pared interior parcialmente enlucida y parcialmente de ladrillo visto, con cables eléctricos y enchufes, reflejando luz solar en el suelo.

Aquí llega la gran pregunta, el dilema que se plantea en cualquier reforma en la que se quiere redistribuir una casa: ¿qué es mejor, un tabique de pladur o uno de ladrillo de toda la vida? El ladrillo ha sido el rey durante décadas, no hay duda, pero la realidad de las obras modernas ha inclinado la balanza de una forma casi definitiva hacia el pladur.

Vamos a ponerlos cara a cara, sin tecnicismos innecesarios, para que entiendas por qué este sistema en seco es, en la inmensa mayoría de los casos, la opción más inteligente para tu proyecto.

La ejecución de la obra: limpieza y rapidez

La diferencia más bestia entre los dos sistemas la notas desde el primer día de obra. Levantar una pared de ladrillo es un proceso húmedo: necesitas mortero, agua, yeso… y, como consecuencia, se genera una cantidad enorme de escombros, polvo y suciedad que se cuela por toda la casa durante semanas.

En cambio, montar un tabique de pladur es un proceso en seco. Olvídate de mezclas. Aquí solo se trata de montar una estructura metálica y atornillarle las placas. ¿En qué se traduce esto en la práctica?

  • Menos suciedad: Se genera muchísimo menos residuo, lo que ayuda a mantener el resto de la vivienda en un estado mucho más habitable durante la obra.
  • Mucha más rapidez: Un equipo de profesionales puede levantar las paredes de una habitación en 1 o 2 días. El mismo trabajo con ladrillo, contando con sus tiempos de secado, se iría a una semana como mínimo.

El peso y su impacto en la estructura

Este es un detalle técnico que a menudo se nos escapa, pero es crucial. Un tabique de ladrillo tradicional puede pesar fácilmente entre 80 y 100 kg/m². Por el contrario, un tabique de pladur estándar, con su aislamiento interior, rara vez supera los 25-30 kg/m².

La diferencia es abismal, sobre todo si estás reformando un piso en un edificio antiguo o, simplemente, no quieres cargar de más la estructura. La ligereza del pladur lo convierte en la solución ideal y más segura para casi cualquier reforma, asegurando que el forjado no sufra.

Acabados y versatilidad: el detalle final

Una vez levantada la pared de ladrillo, toca enlucirla con yeso para dejarla lisa. Es un trabajo muy artesanal que depende de la maña del profesional para que quede perfecto, y aun así, siempre pueden quedar pequeñas imperfecciones.

El pladur, sin embargo, ya viene de fábrica con una superficie perfectamente lisa y uniforme. Una vez se encintan y masillan las juntas, la pared está lista para pintar. Esto ahorra tiempo y dinero en la fase de acabados.

El pladur no solo construye paredes, las deja preparadas. Mientras que un muro de ladrillo necesita varios pasos para estar listo, un tabique de pladur integra la estructura y el acabado en un solo sistema, optimizando el tiempo total de la reforma.

Y hay más. Esa cámara de aire que queda en su interior es oro puro para pasar instalaciones eléctricas o de fontanería. No hay que hacer rozas, ese proceso tan ruidoso y sucio que es inevitable en las paredes de obra.

Desmontando mitos sobre el pladur

A pesar de todas estas ventajas, todavía hay gente que desconfía de su resistencia. Vamos a aclarar las dudas más típicas con soluciones reales:

  • "Ahí no se puede colgar nada que pese": Falso. Para colgar los muebles de la cocina, un termo eléctrico o un televisor grande, la solución es tan simple como instalar un refuerzo de madera dentro de la estructura metálica antes de cerrar la pared. Un buen profesional siempre te preguntará qué tienes pensado colgar para dejarlo todo previsto.
  • "Aguanta peor los golpes": Para zonas de mucho trote, como pasillos o habitaciones infantiles, existen placas de alta dureza (HD) o incluso placas reforzadas con fibra de vidrio. Su resistencia a los impactos es perfectamente comparable a la del ladrillo.
  • "Aísla peor del ruido": Todo lo contrario. Un buen tabique de pladur, con una lana de roca de calidad en su interior y placas acústicas especiales, ofrece un aislamiento sonoro muy superior al de un tabique de ladrillo convencional del mismo grosor.

Al final, la comparativa habla por sí sola. Aunque el ladrillo sigue teniendo su sitio en cierto tipo de construcciones, para una reforma de interior donde buscas rapidez, limpieza, eficiencia y acabados perfectos, el tabique de pladur no tiene rival.

¿Cuánto cuesta levantar un tabique de pladur en Barcelona?

Llegamos a la pregunta del millón, la que siempre aparece en cualquier reforma: el presupuesto. Tener claro cuánto te va a costar un tabique de pladur es clave para que puedas planificar bien tu proyecto. Aunque no hay una cifra mágica, sí podemos darte una idea bastante precisa y transparente de los precios que se manejan en Barcelona.

Mucha gente cree que el pladur es mucho más barato que el ladrillo, pero si comparas solo el material, la diferencia no es tan grande. El verdadero ahorro, donde de verdad lo notas, es en el conjunto del proyecto. ¿Por qué? Porque su instalación es mucho más rápida, lo que se traduce en menos horas de mano de obra. Además, es un sistema muy limpio, así que te olvidas de los costes de gestionar un montón de escombros.

¿De qué depende el precio final?

El precio por metro cuadrado de un tabique de pladur no es un número fijo, sino que se mueve según las decisiones que tomes. Si entiendes qué factores influyen, podrás ajustar el presupuesto a lo que realmente necesitas sin renunciar a la calidad.

Estos son los puntos que más pesan en el coste:

  • El tipo de placa: No es lo mismo una placa estándar (tipo N) para un pasillo que una placa hidrófuga (WA) para un baño que aguante la humedad, o una acústica (FON) para aislar del ruido el dormitorio. Las placas con tratamientos especiales cuestan un poco más, pero esa pequeña inversión te asegura que la pared funcionará como debe en cada lugar.
  • El aislamiento interior: La opción más barata es dejar la cámara de aire vacía, sin más. Pero una de las mejores decisiones que puedes tomar es rellenarla con un aislante, como la lana de roca. Este extra mejora el confort térmico y acústico de una forma espectacular, y te aseguro que lo amortizas con el tiempo en lo que te ahorras de calefacción y aire acondicionado.
  • El grosor de la estructura: Los perfiles metálicos que forman el esqueleto del tabique vienen en varios anchos, normalmente de 48 mm, 70 mm o incluso 90 mm. Cuanto más ancha es la estructura, más aislante puedes meter y más robusta y eficiente será la pared. Lógicamente, esto se refleja en el precio.
  • La complejidad del diseño: Un tabique recto y liso siempre será más económico que uno con curvas, nichos para estanterías o diseños con muchos ángulos. Estas geometrías más complejas requieren más tiempo y maña por parte del instalador, y eso se paga.

El truco para optimizar tu presupuesto no es ir siempre a lo más barato, sino a lo más inteligente. Invertir en una buena placa acústica o en un aislamiento de calidad no es un gasto, es una inversión directa en tu bienestar y en el valor de tu casa.

Precios orientativos en Barcelona

Para que te hagas una idea concreta, un tabique de pladur en Barcelona se mueve en una horquilla de precios bastante clara. Basándonos en lo que cobran los instaladores especializados de la zona, el precio por metro cuadrado arranca en unos 36 €/m² para las soluciones más sencillas. Esto lo convierte en una alternativa muy competitiva frente a la obra tradicional.

Pongamos un ejemplo práctico. Para levantar unos 50 m² de tabiques en un piso en Barcelona, un presupuesto básico sin aislamiento podría rondar los 1.850 €. Ahora bien, si decides hacer lo más recomendable y añades un buen aislamiento térmico y acústico, el coste subiría a unos 2.150 €. Puedes ver más detalles sobre estos números en análisis de precios de profesionales locales.

Es precisamente esta combinación de un precio ajustado, rapidez y limpieza lo que ha hecho que el pladur sea el rey indiscutible en las reformas de hoy en día.

Si quieres profundizar aún más, echa un vistazo a nuestra guía sobre el precio de las paredes de pladur, donde te damos más ejemplos y desglosamos diferentes configuraciones.

¿Qué normativas de aislamiento debes cumplir en tu obra?

Trabajador de construcción con casco mide la humedad en un tabique de pladur con aislamiento.

Levantar un tabique de pladur no es solo poner una pared para separar dos habitaciones. Es una actuación constructiva con todas las letras y, como tal, tiene que cumplir una serie de requisitos técnicos para que sea legal, segura y, sobre todo, funcional. La "biblia" que lo regula todo en España es el Código Técnico de la Edificación (CTE), el manual de instrucciones que cualquier profesional debe seguir al pie de la letra.

Este código es el que marca las reglas del juego. Define las exigencias mínimas de calidad que deben tener los edificios, y eso, por supuesto, incluye las paredes interiores. Sus directrices se aseguran de que todo funcione como debe, garantizando cosas tan importantes como la seguridad, el confort de las personas y la eficiencia energética. Un buen tabique no solo divide, sino que también aísla y protege.

El aislamiento acústico, una obligación, no un extra

Uno de los puntos clave del CTE es la protección contra el ruido. Vivir tranquilo y con privacidad es un derecho, y la normativa lo refleja exigiendo que las paredes ofrezcan un aislamiento acústico mínimo. Esto aplica tanto a las paredes que separan estancias dentro de tu casa (el dormitorio del salón, por ejemplo) como a las que te separan de tu vecino.

En la práctica, esto quiere decir que el tabique de pladur debe ser capaz de "frenar" el sonido, reduciéndolo en una cantidad concreta de decibelios (dB). No es algo que se pueda pasar por alto; es una obligación legal.

Para conseguirlo, no vale con poner una placa de pladur y ya está. El truco está en pensar en el tabique como un sistema completo:

  • La placa correcta: Hay que usar placas específicas de tipo acústico (las llamadas FON), que son más densas y mucho más eficaces para bloquear las ondas sonoras.
  • Un "relleno" aislante: La cámara de aire que queda en el interior de la perfilería se debe rellenar con materiales como la lana de roca o la fibra de vidrio. Este es el corazón del aislamiento, ya que absorbe el sonido en lugar de dejarlo pasar.
  • Sellado a conciencia: De nada sirve lo anterior si dejamos rendijas. Todas las juntas entre placas y los encuentros con suelos, techos y otras paredes deben sellarse perfectamente con masillas acústicas. Cualquier pequeño hueco se convierte en una autopista para el ruido.

Eficiencia energética y aislamiento térmico

El CTE también se pone muy serio con el aislamiento térmico. El objetivo es muy claro: que nuestras casas consuman menos energía. Si las paredes aíslan bien, necesitaremos menos calefacción en invierno y menos aire acondicionado en verano. Aunque la fachada es la principal barrera, los tabiques interiores también juegan un papel, sobre todo cuando separan zonas climatizadas de otras que no lo están, como un garaje o un trastero.

Un tabique de pladur con un buen aislamiento térmico en su interior ayuda a que la temperatura se mantenga estable, evitando fugas de calor o de frío. Esto no solo se nota en el confort, sino directamente en tu bolsillo, con un ahorro importante en las facturas de la luz y el gas. Entender bien este concepto es fundamental, por eso es útil conocer la diferencia entre reforma y rehabilitación, ya que una buena rehabilitación siempre busca mejorar esta eficiencia.

Cumplir con la normativa no es un simple papeleo. Es una inversión directa en tu calidad de vida, en el valor de tu casa y en la eficiencia energética de tu hogar.

Además, la legislación no para de evolucionar y cada vez es más exigente. Con las últimas actualizaciones del CTE, muchas actuaciones que antes se consideraban "obras menores", como instalar un trasdosado con aislamiento, ahora se ven como intervenciones de peso. Esto significa que si tu reforma incluye un tabique de pladur con aislamiento, debe cumplir unos requisitos energéticos y de hermeticidad al aire mucho más estrictos que antes, poniendo el foco en el sellado de juntas y encuentros.

Por todo esto, es vital que la instalación la haga una empresa profesional que esté al día con la normativa. Un equipo cualificado como el de Arqpro no solo te garantiza un acabado impecable, sino que se asegura de que tu nueva pared cumple con todas las exigencias legales. Así te evitas problemas en el futuro y te aseguras el máximo confort en tu casa.

Preguntas frecuentes sobre los tabiques de pladur

Llegados a este punto, seguro que te rondan por la cabeza preguntas más del día a día. Es normal. Hemos recopilado las dudas más habituales que nos plantean nuestros clientes en Barcelona para darles una respuesta clara y directa.

¿De verdad se puede colgar un mueble pesado?

Sí, por supuesto. Este es uno de los grandes mitos sobre el pladur, pero la realidad es que colgar muebles pesados es totalmente seguro si se planifica mínimamente.

Para cargas importantes, como los armarios altos de la cocina, un termo eléctrico grande o ese televisor de 80 pulgadas que tienes en mente, la solución es muy sencilla. Antes de cerrar el tabique, se instala un refuerzo de madera o una chapa metálica justo en la zona donde irá el mueble. Un buen profesional siempre te preguntará qué tienes pensado colgar en cada pared para dejarla preparada y que soporte el peso sin despeinarse.

Para cosas más ligeras (cuadros, espejos, pequeñas estanterías), ni siquiera hace falta complicarse tanto. Solo necesitas usar tacos específicos para pladur. Hay de muchos tipos —de paraguas, de expansión, autoperforantes— y te aseguran una fijación fuerte y duradera.

¿Aísla mejor del ruido que un tabique de ladrillo?

Rotundamente sí. Un tabique de pladur bien ejecutado puede aislar del ruido mucho mejor que una pared de ladrillo de un grosor similar. ¿El secreto? Su sistema multicapa, que funciona como una barrera acústica a medida.

La clave del aislamiento no es la pared que ves, sino la combinación inteligente de capas que no se ven. Un sistema de pladur permite jugar con cada elemento (placa, aislante, estructura) para conseguir un rendimiento acústico que una pared maciza simplemente no puede igualar.

Para lograr ese silencio, combinamos varios trucos:

  • Rellenamos la cámara de aire interior con un aislante específico, como la lana de roca.
  • Utilizamos placas especiales de tipo acústico (Pladur FON), que tienen un núcleo de yeso mucho más denso y se "comen" las vibraciones del sonido.
  • Si buscamos un aislamiento superior, podemos montar una doble placa de yeso a cada lado del tabique.

Esta configuración es la solución ideal para tener paz en los dormitorios, crear una oficina silenciosa en casa o, simplemente, dejar de oír las conversaciones del vecino.

¿Cuánto se tarda en levantar una habitación desde cero?

La velocidad es, sin duda, una de las ventajas que más sorprenden a nuestros clientes. Un equipo de profesionales puede montar toda la estructura de perfiles y atornillar las placas de una habitación estándar en uno o dos días.

Después viene el tratamiento de juntas, que es un trabajo más artesanal de encintado y masillado, y requiere sus tiempos de secado. En total, el proceso completo hasta dejar la pared lista para pintar suele llevar entre 3 y 4 días. Compara eso con las semanas que implica un tabique de obra tradicional, con sus morteros, tiempos de secado, enyesados… No hay color.

¿Y la durabilidad? ¿Es una solución resistente?

Totalmente. Un tabique de pladur es una solución muy estable y duradera. De hecho, a diferencia de las paredes de obra, no sufre esas típicas fisuras que aparecen por dilataciones o pequeños movimientos del edificio.

Además, si te preocupa el trote diario en zonas de mucho paso como pasillos, locales comerciales o colegios, existen placas de alta dureza (HD). Están diseñadas específicamente para aguantar golpes y rozaduras, con una resistencia que poco tiene que envidiar a una pared convencional. Con una instalación bien hecha, un tabique de pladur te durará toda la vida.


En Arqpro sabemos que cada proyecto es un mundo y necesita soluciones pensadas para él. Si estas respuestas te han servido pero quieres un consejo más personal para tu reforma en Barcelona, nuestro equipo de arquitectos está aquí para ayudarte. Podemos visualizar tus ideas con renders 3D y darte un presupuesto cerrado y sin sorpresas.

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