Aislamiento fachada exterior en Barcelona: guía 2026 para ahorrar energía
Piénsalo de esta manera: el aislamiento de fachada exterior es como ponerle un abrigo técnico a tu edificio. No es solo una capa más, es una barrera inteligente que lo protege del frío en invierno y del calor agobiante en verano. El resultado es un confort interior que se nota desde el primer día y, por supuesto, un respiro para tu bolsillo.
Por qué aislar tu fachada es una inversión vital en Barcelona

Si tu casa fuera una taza de café, una fachada sin aislar sería como dejarla sin tapa: el calor se escapa en un suspiro. Exactamente eso es lo que le pasa a la envolvente de la mayoría de los edificios. En Barcelona, tenemos un parque inmobiliario con muchísimos edificios construidos antes de que la eficiencia energética fuera siquiera una preocupación.
¿La consecuencia? Viviendas que son auténticos hornos en los bochornosos veranos mediterráneos y neveras en cuanto bajan un poco las temperaturas. El aislamiento de fachada exterior corta este problema de raíz, envolviendo el edificio en una capa continua que elimina las fugas de energía, conocidas como puentes térmicos.
Más allá del ahorro en las facturas
Aunque lo primero que notarás es un descenso drástico en las facturas —hablamos de ahorros que superan fácilmente el 40% en climatización—, los beneficios van mucho más allá del dinero. Aislar la fachada cambia por completo la experiencia de vivir en tu casa.
- Confort térmico real: Se acabaron esas paredes heladas que irradian frío o las habitaciones donde no se puede estar. El aislamiento crea una temperatura estable y agradable en cada rincón, durante todo el año.
- Un hogar más sano: Al evitar que las paredes se enfríen demasiado, se eliminan las condensaciones. Esto significa decirle adiós al moho y las humedades, un problema muy común que afecta directamente a la calidad del aire que respiras.
- Paz y tranquilidad: Barcelona es una ciudad vibrante, pero a veces demasiado ruidosa. Los materiales aislantes también son una fantástica barrera acústica que amortigua el ruido del tráfico y de la calle.
Un edificio bien aislado no solo gasta menos, sino que se convierte en un lugar más saludable y tranquilo para vivir. Es una mejora directa en la calidad de vida de todos los vecinos.
Una revalorización inmediata del inmueble
Embarcarse en un proyecto de aislamiento de fachada exterior es, sin duda, una de las decisiones más inteligentes que puede tomar una comunidad de propietarios. No solo mejora la calificación del Certificado de Eficiencia Energética, sino que el valor de cada piso puede dispararse hasta un 20-30%. Si te interesa ver cómo encajan estas obras en un plan más grande, te recomiendo leer nuestro artículo sobre la diferencia entre reforma y rehabilitación, donde aclaramos estos conceptos.
Al final, es una inversión que se amortiza por partida doble: con lo que dejas de gastar cada mes y con el aumento del valor de tu patrimonio.
Comparativa de los principales sistemas de aislamiento exterior

Elegir el sistema de aislamiento de fachada exterior adecuado es como escoger la herramienta correcta para un trabajo. No hay una solución universal que funcione para todos los edificios de Barcelona. La decisión final dependerá del estado de la fachada, el presupuesto que maneje la comunidad, los objetivos de ahorro energético y, por supuesto, la estética que se quiera conseguir.
Para acertar, lo primero es entender las diferencias clave entre las opciones más comunes. Vamos a desglosar los cuatro sistemas principales, explicando en qué tipo de proyecto brilla cada uno.
SATE: la solución más popular y eficiente
El SATE (Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior) es, de lejos, el sistema más extendido en la rehabilitación de edificios. Piénsalo como un abrigo a medida para tu edificio: se adhiere directamente a la fachada original, creando una capa continua de aislamiento que corta de raíz casi todos los puentes térmicos.
El proceso consiste en colocar paneles aislantes, como poliestireno expandido (EPS) o lana mineral, fijados al muro. Encima se aplica un mortero con una malla de refuerzo y se remata con un revestimiento decorativo, que puede tener infinidad de colores y texturas.
¿Por qué triunfa tanto el SATE?
- Gran relación eficiencia-precio: Ofrece un rendimiento térmico altísimo a un coste muy competitivo. Esto lo convierte en el favorito de la mayoría de comunidades de propietarios.
- Renovación estética total: Permite cambiar por completo la cara del edificio, dándole un acabado moderno, limpio y uniforme.
- Adiós a los puentes térmicos: Al ser una capa continua, es increíblemente eficaz para evitar que el calor se escape por puntos débiles como los cantos de forjado o los pilares.
Fachada ventilada: la opción prémium
Si el SATE es un buen abrigo, la fachada ventilada es una chaqueta técnica de alta montaña. Es una solución superior, tanto a nivel técnico como estético. Su montaje implica fijar una subestructura metálica al muro, sobre la que se coloca el aislante y, finalmente, un revestimiento exterior (que puede ser de cerámica, piedra, composite…).
El secreto de este sistema está en la cámara de aire que queda entre el aislante y el revestimiento. Esta cámara crea una corriente de aire por convección (el "efecto chimenea") que en verano expulsa el calor y en invierno ayuda a mantener la pared seca y sin humedades.
La fachada ventilada no solo aísla, sino que protege la estructura del edificio de la lluvia y el sol, además de mejorar notablemente el aislamiento acústico. Es la solución ideal si buscas la máxima durabilidad y un acabado estético que marque la diferencia.
Aislamiento insuflado en cámara: la "cirugía" mínimamente invasiva
Este método es la solución perfecta para edificios con una fachada de doble hoja que tenga una cámara de aire vacía, algo muy habitual en construcciones de hace unas décadas. Lo mejor es que el proceso es mucho menos aparatoso que los anteriores.
Consiste en hacer pequeños agujeros en la fachada y, a través de ellos, "insuflar" material aislante a granel (celulosa, lana de roca, perlas de EPS…) hasta rellenar por completo la cámara de aire. Es una obra rápida, limpia y relativamente económica.
¿Cuándo es la mejor opción?
- Si no se quiere o no se puede modificar el aspecto original de la fachada.
- En edificios con cámara de aire donde se busca una mejora energética con una obra mínima.
- Cuando el presupuesto es ajustado y se necesita una solución rápida y efectiva.
Aislamiento proyectado: la solución más versátil
El aislamiento proyectado es como aplicar un "spray" térmico directamente sobre la pared. Lo más común es usar espuma de poliuretano o mortero de corcho. Su gran ventaja es que se adapta como un guante a superficies irregulares, tapando todos los rincones y grietas sin dejar ni una sola junta.
Aunque se suele reservar para medianeras o fachadas donde la estética no es la prioridad número uno, es una solución muy eficaz y de aplicación muy rápida. Crea una barrera continua y estanca, perfecta tanto para el aislamiento térmico como para proteger de la humedad.
Para que puedas comparar de un vistazo, aquí tienes un resumen de las características principales de cada sistema.
Comparativa de sistemas de aislamiento exterior
Una tabla para comparar las características clave de los sistemas de aislamiento de fachada más populares, ayudando a los propietarios a tomar una decisión informada.
| Sistema de aislamiento | Nivel de eficiencia | Coste aproximado (€/m²) | Complejidad de obra | Ideal para… |
|---|---|---|---|---|
| SATE / EIFS | Muy Alta | 80 – 140 | Media | Rehabilitación integral con gran mejora energética y estética. |
| Fachada Ventilada | Máxima | 150 – 300+ | Alta | Proyectos prémium que buscan máxima durabilidad y diseño. |
| Aislamiento Insuflado | Buena | 20 – 40 | Baja | Mejorar eficiencia sin alterar la fachada y con obra mínima. |
| Aislamiento Proyectado | Alta | 30 – 60 | Baja-Media | Superficies irregulares, medianeras y soluciones rápidas. |
Cada sistema tiene su momento y su lugar. La clave está en analizar bien el edificio y los objetivos de la comunidad.
A veces, imaginar el resultado final es complicado. Herramientas como nuestro pack de render exterior para bloques de viviendas son de gran ayuda, especialmente con sistemas como SATE o la fachada ventilada. Permiten a toda la comunidad ver cómo quedará el edificio y tomar una decisión con mucha más seguridad.
Los beneficios reales de aislar la fachada de tu edificio

Invertir en el aislamiento exterior de la fachada no es simplemente una obra de mejora más. Para una comunidad de vecinos, es una de las decisiones más inteligentes y rentables que se pueden tomar, con efectos que se notan desde el primer día y que se alargan durante décadas. El impacto va mucho más allá de la teoría, transformando de verdad la forma en que vives en tu propia casa.
El primer beneficio, y el más fácil de medir, es el ahorro energético. Piénsalo así: tu edificio es como un gran termo. Si no está bien aislado, el calor del invierno y el frescor del verano se escapan sin remedio. Esto obliga a la calefacción y al aire acondicionado a funcionar a pleno rendimiento, y eso se nota, y mucho, en la factura a final de mes.
Una fachada con un buen aislamiento funciona como un escudo térmico de alta eficacia. En invierno, retiene el calor dentro de casa; en verano, evita que el bochorno de Barcelona se cuele en el salón. El resultado es una bajada drástica y constante en las facturas de la luz y el gas.
Confort térmico los 365 días del año
¿Te suena la sensación de tener que ponerte una chaqueta dentro de casa en pleno invierno, o notar ese airecillo frío que entra por las paredes que dan a la calle? Un buen aislamiento corta estos problemas de raíz. La temperatura interior se estabiliza y se reparte de forma uniforme por todas las habitaciones, creando un ambiente agradable y constante todo el año.
Esta estabilidad es posible porque el aislamiento elimina los famosos puentes térmicos, que no son otra cosa que las "autopistas" por donde se fuga la energía: pilares, bordes de los forjados, etc. Al envolver el edificio en una capa protectora continua, el confort se dispara.
Un hogar con una temperatura estable no solo es más cómodo. Mejora de verdad la calidad del descanso y el bienestar de toda la familia. Se acabaron las habitaciones "nevera" y las zonas de la casa que nadie quiere usar.
Por si fuera poco, un sistema de aislamiento exterior es la solución definitiva contra las humedades por condensación. Al mantener las paredes interiores más calientes, por encima del "punto de rocío", se impide que la humedad del ambiente se condense en ellas. Esto evita la aparición de moho y manchas negras, mejorando la calidad del aire que respiras y la salubridad de tu hogar.
Silencio en la ciudad y un valor que se dispara
Otro beneficio que a menudo no se valora lo suficiente es la mejora del aislamiento acústico. Barcelona es una ciudad increíble, pero también muy ruidosa. Los materiales aislantes, sobre todo los más densos como la lana de roca, son fantásticos para amortiguar el ruido del tráfico, las sirenas o el bullicio de la calle. Tu casa se convierte en un refugio de paz.
Y por último, hablemos de dinero. Rehabilitar una fachada con criterios de eficiencia energética no es un gasto, es una inversión directa en tu patrimonio.
- Revalorización del inmueble: Los pisos en edificios eficientes son mucho más deseados en el mercado inmobiliario. El valor de tu propiedad puede aumentar hasta un 30%, una cifra que compensa con creces la inversión.
- Mejora de la calificación energética: Conseguir una letra A, B o C en el Certificado de Eficiencia Energética es como un sello de calidad. Automáticamente, posiciona tu vivienda por encima de la media del parque inmobiliario actual.
Los Sistemas de Aislamiento Térmico por el Exterior (SATE) pueden llegar a reducir el gasto en climatización hasta en un 70%. En un clima como el de Barcelona, las fachadas ventiladas consiguen ahorros de entre el 20% y el 40%, mejorando la eficiencia de forma espectacular. Con la normativa CTE 2026 endureciendo cada vez más las exigencias, contar con una empresa experta que controle aspectos técnicos clave, como las barreras cortafuegos o los ensayos de hermeticidad, es fundamental para cumplir la ley y maximizar los beneficios para la comunidad. Puedes encontrar más información en este completo informe sobre SATE.
¿Cómo es el proceso de instalación paso a paso?

Aislar una fachada puede sonar a obra faraónica, pero la realidad es que sigue una hoja de ruta muy clara y lógica. Cuando un equipo profesional como Arqpro se encarga, el proceso está medido al milímetro para minimizar las molestias y transformar esa incertidumbre inicial en una experiencia controlada y predecible.
Piénsalo como la preparación de un atleta de élite. No sale a correr el primer día sin más; necesita un chequeo médico, un plan de entrenamiento y una estrategia. Pues aquí, igual. Todo arranca con un análisis exhaustivo para que el resultado sea impecable y duradero.
Fase 1: Diagnóstico y diseño del proyecto
Lo primerísimo es una inspección técnica a fondo del edificio. Un arquitecto o técnico cualificado se desplaza para evaluar el estado real de la fachada, buscar patologías ocultas como fisuras o humedades y entender las necesidades específicas de la comunidad. Esta fase es la piedra angular de todo lo que vendrá después.
Con esa información en la mano, se realiza una auditoría energética. Este estudio nos da el mapa exacto de por dónde se escapa el calor en invierno y se cuela en verano. Es fundamental para decidir qué sistema y qué espesor de aislamiento darán el mayor retorno en confort y ahorro.
A partir de ahí, el equipo de arquitectos da forma al proyecto. Y no hablamos solo de planos técnicos, sino que solemos acompañarlo de renders 3D. Estas visualizaciones son una herramienta increíblemente útil, porque permiten a todos los vecinos ver cómo quedará su edificio de forma realista, lo que facilita muchísimo el acuerdo en la junta.
Fase 2: Gestión administrativa y preparativos de obra
Una vez el proyecto tiene luz verde por parte de la comunidad, empieza el "papeleo". Es una fase menos visible pero igual de crítica para que todo vaya sobre ruedas. Consiste en:
- Solicitar las licencias de obra: Presentamos toda la documentación en el ayuntamiento para obtener los permisos necesarios.
- Tramitar ayudas y subvenciones: Movemos ficha para solicitar todas las ayudas disponibles, como los fondos Next Generation EU, y así reducir el coste final para los propietarios.
- Planificar la ejecución: Se dibuja un calendario detallado de la obra, coordinando a todos los gremios, materiales y proveedores.
Una gestión administrativa ágil es lo que diferencia una obra sin sobresaltos de una llena de retrasos. Un equipo experto se anticipa a los problemas y se ocupa de todo, liberando a la comunidad de una carga pesada y compleja.
Con todos los permisos en regla, la obra arranca de verdad. El primer paso visible es el montaje de los andamios, siempre bajo las más estrictas medidas de seguridad para proteger a operarios y viandantes. Después, se prepara la fachada: se limpia a fondo, se reparan las grietas y nos aseguramos de que la base está perfecta para recibir el nuevo sistema.
Fase 3: Instalación y control de calidad
Aquí es donde la magia ocurre y la transformación se hace tangible. El equipo de instaladores comienza a colocar el sistema de aislamiento de fachada exterior elegido, siguiendo al pie de la letra las indicaciones del proyecto. Cada detalle, desde cómo se fijan los paneles hasta la última capa de acabado, es supervisado de cerca por el director de obra.
Este control de calidad continuo es la única forma de garantizar un resultado impecable. Al terminar, y tras las inspecciones finales, se retiran los andamios. Es el momento que todos esperan, cuando se desvela el nuevo aspecto del edificio: una piel renovada, eficiente y moderna.
Para las comunidades que quieren olvidarse de las complicaciones, los proyectos llave en mano son la solución perfecta. Este servicio asegura que una única empresa se responsabiliza de todo, desde el primer análisis hasta la entrega final, garantizando plazos y presupuesto.
Hablemos de números: costes, ayudas y cuándo recuperarás la inversión
Afrontar el aislamiento de una fachada exterior es una de las decisiones más importantes que puede tomar una comunidad de propietarios. Y más allá de la mejora técnica, lo que de verdad importa son los números: cuánto va a costar, cómo se puede pagar y, sobre todo, cuándo empezaremos a ver el retorno de esa inversión. Una buena planificación financiera es lo que transforma un desembolso que parece enorme en una de las jugadas más inteligentes y rentables para el futuro del edificio.
El coste de rehabilitar una fachada para mejorar su eficiencia energética varía mucho según el sistema que se elija. No tiene nada que ver insuflar aislamiento en la cámara de aire, una intervención rápida y bastante económica, con instalar una fachada ventilada, que es la solución más prémium tanto en precio como en prestaciones.
Para que te hagas una idea, en una ciudad como Barcelona, los precios por metro cuadrado suelen moverse en estas horquillas:
- Aislamiento Insuflado: Entre 20 y 40 €/m². Es la opción perfecta si el presupuesto es ajustado pero la necesidad de mejora es clara.
- Aislamiento Proyectado: Se mueve entre los 30 y 60 €/m². Una solución muy competitiva, sobre todo para paredes medianeras o zonas donde la estética final no es lo más importante.
- Sistema SATE: Generalmente, oscila entre 80 y 140 €/m². Sin duda, es la opción que ofrece el mejor equilibrio entre coste, eficiencia energética y renovación de la imagen del edificio.
- Fachada Ventilada: Aquí partimos de 150 € y podemos superar los 300 €/m². Es una inversión a largo plazo que apuesta por la máxima durabilidad, diseño y prestaciones.
Ten en cuenta que estos precios son una orientación. El presupuesto final siempre dependerá del estado en que se encuentre la fachada, la complejidad arquitectónica del edificio y los acabados que se escojan.
El retorno de la inversión (ROI): ¿cuándo se paga sola la obra?
La pregunta del millón no es cuánto cuesta, sino cuándo empezarás a recuperar ese dinero. El retorno de la inversión (ROI) en un aislamiento de fachada exterior no es una teoría abstracta; es un cálculo real basado en lo que dejas de gastar en las facturas de luz y gas. En un edificio sin un buen aislamiento, hasta un 30% del calor y el frío se escapa directamente por los muros. Al instalar un sistema eficiente, ese derroche se corta de raíz.
Imagina un edificio típico de l'Eixample que invierte en un sistema SATE. Es muy probable que su consumo en calefacción y aire acondicionado se reduzca en más de un 50%. Esto se traduce en cientos de euros de ahorro cada año para cada vecino. Por lo general, la inversión se amortiza por sí sola, sin contar las ayudas, en un plazo de entre 7 y 12 años. A partir de ese momento, cada euro que no gastas en energía es un beneficio limpio para tu bolsillo.
La inversión en eficiencia energética es de las pocas que te da un doble retorno: uno económico, que ves directamente en tus facturas, y otro en calidad de vida, al disfrutar de un hogar mucho más confortable y saludable durante todo el año.
Ayudas y subvenciones: el gran impulso para rehabilitar en 2026
Ahora mismo, las comunidades de propietarios tienen una oportunidad de oro para financiar estas obras. Los fondos europeos Next Generation EU y los programas específicos del Consorci de l'Habitatge de Barcelona han puesto sobre la mesa una cantidad de dinero público sin precedentes para mejorar la eficiencia energética de nuestros edificios.
Estas subvenciones pueden llegar a cubrir hasta el 80% del coste total de la obra, lo que reduce de forma espectacular la aportación que tiene que hacer cada propietario. Para conseguirlas, hay que cumplir ciertos requisitos, como demostrar una reducción mínima del consumo de energía primaria no renovable del edificio. Por eso, una gestión profesional es fundamental: nos encargamos de la auditoría energética previa, preparamos toda la documentación y nos aseguramos de que el proyecto cumple todos los criterios para obtener la máxima ayuda posible.
La directiva europea EPBD marca una hoja de ruta muy clara, y España necesita invertir casi 40.000 millones de euros antes de 2030 para cumplir sus objetivos. El 29% de esa cifra vendrá de ayudas públicas, lo que convierte la rehabilitación de fachadas en una prioridad absoluta para las comunidades de vecinos de Barcelona. Además, no hay que olvidar las ventajas fiscales, un tema que puedes explorar en nuestra guía sobre el IVA en reformas de viviendas.
Preguntas frecuentes sobre el aislamiento de fachadas en Barcelona
Afrontar una obra de aislamiento de fachada exterior es una decisión importante, de esas que marcan un antes y un después en una comunidad de vecinos. Es totalmente normal que surjan un montón de dudas sobre la normativa, las molestias que puede generar o si el proyecto es viable. Vamos a responder a las preguntas más habituales que nos encontramos día a día en Barcelona para que tengáis toda la información y la tranquilidad necesarias para dar el siguiente paso.
La verdad es que la necesidad de actuar es más urgente que nunca. Fíjate en este dato: en España, solo el 9% de la gente ha mejorado el aislamiento de su casa, una cifra que se queda corta si la comparamos con el 14% de la media europea. Y en Barcelona, con tantísimos edificios construidos antes de 1980 sin el más mínimo aislamiento, la situación es especialmente delicada.
Una rehabilitación de fachada bien hecha puede transformar por completo un edificio. Hablamos de pasar de una calificación energética E o F a una A o B, lo que puede revalorizar el inmueble hasta un 20-30% y conseguir ahorros en las facturas de más del 40%. Para hacerte una idea de la magnitud del reto, puedes echar un vistazo a este análisis sobre el estado del aislamiento en España.
¿Es obligatorio aislar la fachada si la rehabilitamos?
En la mayoría de los casos, la respuesta es un sí rotundo. El Código Técnico de la Edificación (CTE) no deja lugar a dudas: si la obra afecta a más del 25% de la superficie total de la fachada, es obligatorio incluir mejoras de eficiencia energética que cumplan con la normativa actual.
En la práctica, esto significa que casi cualquier rehabilitación integral que implique reparar el revestimiento, impermeabilizar o hacer cambios estéticos importantes va a activar esta obligación. Pero lejos de verlo como un problema, es una oportunidad fantástica. No solo para cumplir la ley y evitar sanciones, sino, sobre todo, para conseguir un edificio mucho más eficiente y confortable para todos.
¿Cuánto duran las obras y qué molestias generan?
El tiempo que lleva una obra de aislamiento de fachada exterior varía según el tamaño del edificio, la complejidad de su diseño y el sistema que se elija. Pero, para que te hagas una idea, en un proyecto estándar en una finca de Barcelona, solemos hablar de un plazo de entre 3 y 6 meses.
Una empresa profesional se centra desde el minuto uno en que las molestias sean las mínimas posibles. ¿Cómo se consigue esto?
- Planificación al detalle: Se crea un calendario de trabajo muy claro y se informa a los vecinos de cada fase con antelación.
- Comunicación constante: Mantenemos un canal abierto con la comunidad para resolver dudas al momento y avisar de cualquier imprevisto.
- Trabajo organizado: Optimizamos los horarios para reducir el ruido en las horas de descanso y tomamos medidas para controlar el polvo y la suciedad.
El objetivo siempre es que la vida diaria de los vecinos se vea alterada lo menos posible.
Una buena gestión de obra no solo se mide por el resultado final, sino por cómo se ha desarrollado el proceso. La tranquilidad de los vecinos durante los trabajos es una prioridad absoluta.
¿Se puede aislar un edificio protegido en l'Eixample?
Sí, por supuesto, pero hay que hacerlo con mucho cuidado y siguiendo unas reglas muy específicas. Los edificios catalogados o protegidos, tan comunes en barrios como l'Eixample o Ciutat Vella, tienen normativas de patrimonio muy estrictas que, a menudo, prohíben cambiar el aspecto original de la fachada principal. Esto hace que un sistema SATE, por ejemplo, sea inviable en la mayoría de estos casos.
Pero eso no significa que no se pueda hacer nada para mejorar su eficiencia. Hay alternativas excelentes que respetan la integridad del edificio:
- Aislamiento por el interior (trasdosados): Consiste en añadir una capa de aislante por la cara interior de los muros exteriores de cada vivienda.
- Insuflado en cámaras de aire: Si el muro tiene una cámara de aire (algo habitual en ciertas épocas constructivas), se puede rellenar con material aislante. Es una intervención muy poco invasiva.
- Actuación en fachadas no protegidas: Muchas veces se puede actuar sin problemas en los patios interiores o en las paredes medianeras que no están a la vista.
Para estos casos, es fundamental contar con un estudio previo de arquitectos especializados en patrimonio que sepan encontrar la solución más eficaz y que cumpla con toda la normativa.
¿Qué tipo de garantía tiene una obra de aislamiento exterior?
Una obra de esta envergadura tiene que ofrecer una cobertura sólida para que la comunidad esté tranquila durante muchos años. Lo habitual es que haya una doble garantía que protege tanto los materiales como la instalación.
Por un lado, está la garantía de los materiales, que los fabricantes de los sistemas de aislamiento suelen fijar en 10 años. Esto cubre cualquier defecto de fábrica en los paneles, morteros o acabados. Por otro lado, la empresa instaladora debe ofrecer una garantía de ejecución, que cubre cualquier problema que aparezca por una mala aplicación o una instalación defectuosa.
Es muy importante que la comunidad de propietarios se asegure de que el contrato recoja claramente estas dos garantías. Esta cobertura dual es la mejor forma de asegurar que el sistema de aislamiento de fachada exterior rinda como el primer día durante décadas.
Si en tu comunidad de vecinos en Barcelona estáis pensando en dar el paso hacia un edificio más eficiente, confortable y con más valor, no lo dudéis. En Arqpro os ofrecemos un asesoramiento completo y un presupuesto detallado sin ningún compromiso, guiándoos en cada etapa del proceso. Descubre cómo podemos transformar tu edificio.